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 Miguel Hernández

 El A.P.A.

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Por Elisa Beltrán

 

“Pocos poetas hay tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela”, dijo Pablo Neruda. ”Quien lo necesitase a la hora del sufrimiento, o de la tristeza, allí lo encontraría, en el minuto justo. Creía en los hombres y esperaba en ellos.” Dijo Vicente Aleixandre. “Que no se pierda esta voz, este acento, este joven de España”. Dijo Juan Ramón Jiménez. Todos ellos Premio Nobel de Literatura y es lo que vamos a pretender desde estas humildes páginas para conmemorar el Centenario del nacimiento de nuestro poeta “Miguel Hernández Gilabert”. Y es que si en su día fue la voz del pueblo oprimido, todavía hoy  lo más atractivo de su poesía sigue siendo su compromiso  personal, social y político. Soy consciente de que a un poeta se le conoce por su obra y desde este aquí os invito a que leáis los poemas de Miguel Hernández y no os será difícil encuadrarlos dentro de su vida. Sus poemas son su misma biografía y de tantos aquellos hombres que vivieron el horror de la guerra y  de ahí su mérito. Ha sido capaz de dejar en verso, teatro, prosa y el gran número de cartas la vida de muchos españoles que como él murieron en la sangrienta Guerra Civil, tanto de un bando como del otro y que sufrieron tantos engaños y desencantos.

Miguel Hernández nació el 30 de octubre de 1910, en el seno de una familia modesta que se dedicaba la trata de ganados. Nació en Orihuela (Alicante) que es la capital de la Vega Baja del río Segura, población agrícola, de rancio abolengo nobiliario, de caciques, religiosidad y presencia católica. Se decía de Orihuela:”No hay en ella calle sin templo, ni plaza sin convento, ni rincón sin palacio”. En ese ambiente de tradición religiosa vive nuestro poeta junto a sus tres hermanos vivos, Vicente, Encarna y Elvira y sus padres, Concheta, madre cariñosa y protectora y Miguel, su padre, hombre duro, autoritario, intransigente que sólo aceptaba labores con sentido práctico.

Su madre deja una clara huella a lo largo de toda su vida y dice:”Tengo motivos para pegar martillazos contra los culpables de la tristeza de las campesinas de España: mi madre ha sido, es una de las víctimas del régimen esclavizador de la criatura femenina. Enferma, agotada, empequeñecida por los grandes trabajos, las grandes privaciones y las injusticias grandes, ella me hace exigir y procurar con todas mis fuerzas una justicia, una alegría, una vida nueva para la mujer”

La infancia del poeta no fue distinta  de la de muchos niños que compartieron con él juegos y batallas.  A los cuatro años la familia se muda al nº 73 de la calle de Arriba, la casa que actualmente conocemos, y que está adosada a la sierra por la parte trasera; en esa casa tiene contacto íntimo con la naturaleza, los animales, las plantas, el agua, el cielo, los árboles, el canto de los pájaros, el nacimiento de las ovejas .En el patio hay una higuera que fue fuente de inspiración para el poeta  y testigo de sus primeros versos; todavía hoy la podemos contemplar. Aún no ha aprendido las primeras letras y es un experto en la naturaleza, conoce todos sus secretos, ha aprendido a silbar y a uquear para llamar a las cabras que se alejan del rebaño. En ese tiempo asiste a una escuela infantil, privada que se llamaba “Nuestra Señora de Montserrate” en la estuvo unos 10 meses  y mucho después, a los 8 años ingresó en las escuelas del Ave María, colegio anejo a Santo Domingo para niños de clases humildes que estaba enfrente de su casa.

Miguel colaboraba desde bien niño en las tareas familiares: atender el ordeño de las cabras, limpiar el establo, repartir la leche por la vecindad y salir al monte con sus cabras.

El sistema pedagógico de las escuelas del Ave María le vinieron como anillo al dedo pues su fundador, el padre Manjón, prescinde de los métodos tradicionales y se decide por unas clases al aire libre, donde se aprende a través del juego, las actividades manuales, la escenificación por parte de los alumnos de los episodios de la Historia, los cantos y los experimentos. Su maestro don Ignacio Gutiérrez reparó desde el principio en ese muchacho de grandes  ojos, muy tímido pero que pronto destacó entre el resto de sus compañeros Entre ellos surgió una gran admiración y cariño.

 En el patio había un gran mapa de la Península Ibérica, en el suelo, de cemento, con el relieve de montañas y los ríos en el que los alumnos estudiaban. En estas escuelas estuvo hasta los 13 años superando con éxito absoluto los estudios primarios; luego pasa al colegio Santo Domingo como “alumno de bolsillo pobre” es decir, con una beca por sus dotes intelectuales, para empezar el bachillerato, allí se enfrenta a la rígida disciplina y austeridad del lugar. Pero no cesa en su empeño de demostrar a sus compañeros que él no era inferior a nadie y logra las mejores calificaciones de la clase. Conoce a D. Luís Almarcha, un canónigo del colegio que le anima en sus estudios. Pero no todo iba a ser tan fácil como él pensaba pues en el segundo trimestre empieza a faltar a clase porque su padre sufre un revés en su negocio de ganado y lo necesita para pasturar; así es que en Marzo de 1925, aún no ha cumplido quince años, su padre lo saca del colegio y no consigue acabar su primer curso de bachiller.

 

Esta determinación afectó mucho a Miguel pero la experiencia de Sto. Domingo había sembrado en él el amor a los libros y un enorme deseo de aprender. Algunos jesuitas insistieron al padre para que continuara estudiando y hasta le ofrecieron costearle una carrera eclesiástica pero no hubo manera y el padre se negó afirmando que sus dos hijos tendrían el mismo trabajo, cuidar el ganado. José Luís Ferris, biógrafo de Miguel Hernández dice que detrás de la rotunda negativa a que su hijo siguiera en el colegio Santo Domingo está el temor de que su hijo acabe ingresando en la Compañía de Jesús como sacerdote, algo que no le hacía gracia.

La nueva situación de Miguel es dura y tiene que levantarse a las cuatro de la madrugada e irse solo al monte con su rebaño. Nadie puede saber el profundo dolor que le suponía ver a sus compañeros de clase salir del colegio cuando él volvía del monte, Miguel va forjando su personalidad y aceptando su labor de la que intenta sacar todo el partido posible; le encanta la naturaleza y sobre todo el agua. Su amigo Meno cuenta que  antes de salir al campo, bien de mañana y en pleno invierno, Miguel se desnudaba en el patio y su amigo le echaba por encima pozales de agua; se sumergía en el río con frecuencia, se bañaba en la balsa de San Antón o en los hoyos del barranco que había en las espaldas de su casa. Otras veces aprovechaba la lluvia que dejaba caer sobre su cuerpo como un regalo purificador.

 

Como los libros no están a su alcance, Miguel pronto empieza a frecuentar los cafés del pueblo donde  hay prensa que lee a diario mientras reparte la leche, cada día  lleva en la zamarra algo para leer y empieza a hacer sus primeros poemas.

Visita la biblioteca pública y empieza  a leer poemas de Zorrilla, Espronceda, Campoamor, Salvador Rueda, Bécquer, Rubén Dario…..Empieza a tener claro que lo que más le satisface es escribir y lo hace en papel de estraza, en el monte; descuida el ganado que con frecuencia invade los campos de los vecinos que se enfadan porque destrozan los cultivos. Su padre monta en ira ante las quejas de los vecinos y no ve con buenos ojos que su hijo se distraiga en versos y lecturas. Llega hasta maltratarlo  pegándole en la cabeza, cosa habitual en aquella época. El mismo Miguel, años después le cuenta desde la cárcel a su esposa Josefina que debido a los golpes de su padre siempre le duele la cabeza.

 

Todos estos sucesos los relata en su famoso poema “A todos los oriolanos”  Febrero de 1931

 

Alma de mis oriolanos

¡Digo!...oriolanos de mi alma.

A vosotros me dirijo

desde esta carta “arrimada”

que escribo, teniendo por

mesa el lomo de una cabra,

en la milagrosa huerta

mientras cuido la manada,

tras saludaros lo mismo

que hacen todos en las cartas.

Y me dirijo a vosotros

para…para…para…para…

¡Ay! Perdonadme un momento.

Voy a echarle una pedrada

 a la “Luná”, que se ha ido

artera a un bancal de habas,

y el huertano dueño de ellas

me está gritando desgracias.

Y me dirijo así, para

deciros que pienso hacer

con poesías de las dadas 

a la luz y de las que están

sin ver la luz para nada

-que son bastantes- un libro.

¡Un libro, un libro! ¿Os extraña?

Pues que no os extrañe.¡un libro!

¿Qué me decis? ¿Qué es locura?

¿Qué no puede ser? ¿Qué es mucha

mi presunción y mi audacia?

¿Qué me lo he creído?...¡cierto!

¡Me lo he creído! ¡Palabra!

Me he creído ser poeta.

Vosotros tras leer mi poemas

me habéis dicho:Pastor, ¡vaya!

Eres ya todo un poeta…

Decía que es por…por…por..

porque valdría mucha plata

editar el libro…..y yo

no puedo valerlo en nada.

¿Me entendéis?...Que yo me he dicho,

Digo ¡Ah, si me ayudaran

los oriolanos, salvado,

salvado del todo estaba!

¿Me entendéis? ¿no?¡Santo Dios!

Hablaré más a las claras.

Que os pido,¡eso es! Que os pido

una peseta- no falsa –

Un duro,¡ lo que queráis!

Para poder mis ansias

satisfechas.

Confiando en que querréis

tener un artista….

se despide de vosotros,

anticipándoos las gracias,

este pastor a quien viene

a soltar cuatro guantadas

un huertano porque están

en su sembrado mis cabras.

 

 

Sigue en su empeño y compagina sus labores de pastor con la visitas a la biblioteca y a casa de D. Luís Almarcha que le deja libros y hasta una máquina de escribir, pero también se mostraba  amigo de las bromas típicas de un adolescente: Un amigo suyo cuenta que en una ocasión se colgó un cencerro al cuello y con unos amigos fueron voceando por las calles:”¡Que vienen los toros!” y toda la gente que estaba cenando en la calle corrió despavorida. A Miguel le  gustaba mucho jugar al fútbol, era bueno y fuerte pero un poco lento; admiraba a los grandes de su época y le dedicó “Elegía al guardameta”  a Lolo, portero del Orihuela C.F..

Ya siendo un muchacho conoce a Carlos Fenoll, chico con las mismas aficiones y responsabilidades pues debía de atender el horno que tenía su padre aunque tenía a su favor que su padre era trovero y en su casa había ambiente literario. Miguel hacía versos mientras pasturaba el ganado y Carlos mientras horneaba el pan. Se conocieron en la Casa del pueblo y nace una estrecha relación, se intercambian lecturas y contrastan opiniones sobre los poetas. Fueron realmente amigos y le publica un poema dedicado a él: A Miguel Hernández, el pastor que en la paz y el silencio de la hermosa y fecunda huerta oriolana , canta las estrofas que le inspira su propio corazón. Se  hacen inseparables y frecuentan todos los cafés y círculos literarios del pueblo… tienen ya sus admiradores y no se pierden ningún evento cultural, son invitados a recitar sus poemas….ambos han alcanzado popularidad. En esa época en Orihuela se respira una intensa actividad social y cultural.. En la Tahona de Carlos Fenoll se reúnen amigos de Carlos  y entre sacos de harina y tablas de amasar, se realizaban recitales poéticos y ensayos de representaciones dramáticas; los domingos, en los altos de panadería se organizaban bailes para los íntimos. Se reúnen allí porque Carlos no puede abandonar la tahona y  Miguel encontró en ella su propia familia...

Uno de los contertulios, aunque poco habitual, era José Marín (Ramón Sijé fue el seudónimo); era una muchacho serio y poco dado a los chascarrillos y comentarios graciosos propios de Miguel y sus amigos. La personalidad de Sijé o Pepito Marín era enormemente compleja, con poca salud y una formación cultural y religiosa férreas. Estaba arrinconado en su estudio y vivía en su mundo interior; se dejaba caer por la tahona porque se sentía líder del grupo ya que su formación académica era superior a la de los demás y porque estaba enamorado de la hermana de Carlos, Josefina “la panadera de espigas y flores”.

Sijé pronto se fija en la personalidad de Miguel ”hay algo en él de que el propio Sijé carece a  pesar de su inteligencia y cultura y es su intuición creativa, instinto, imaginación y talento poético”. A pesar de su juventud, Sijé ya ha fundado una revista y tiene amigos influyentes en Orihuela que serán determinares en el futuro literario de Miguel.

La amistad con Ramón Sijé se consolida pero él no deja de acudir a la tahona ni a su equipo de fútbol “LA Repartidora” y con los amigos  en la Casa del Pueblo, hace teatro que es otra de las aficiones del poeta. El problema de Sijé era su atormentado y obsesivo catolicismo que refleja en su revista “El gallo crisis” y en un principio consigue arrastrar a Miguel en este proyecto pero más tarde hay un claro distanciamiento en cuanto a ideología.

Empieza ya a sonar como “poeta pastor” y sus poemas aparecen publicados  en varios periódicos. A los 21 años se va a Madrid para vivir un sueño pero no le va bien y como colofón de su amarga estancia en Madrid, a la vuelta  es detenido en el tren e ingresa en la cárcel de Alcázar de San Juan por llevar un billete a nombre de otra persona que le había dado un paisano farmacéutico y por no llevar cédula de identificación que había perdido en Madrid. Tuvo que pedir dinero a su amigo Sijé para llegar a Orihuela. La vida en la capital ha sido una auténtica pesadilla pero conoce a mucha gente que le influirá en su vida, Federico García Lorca, Luís Rosales, Pablo Neruda con el que entabla gran amistad. Fruto de su paso por Madrid es el famoso poema ”Silbo de afirmación en la aldea”:

 

Alto soy de mirar a las montañas

rudo de convivir con las montañas..

yo me vi. bajo y blando en las aceras

de una ciudad espléndida de arañas…

Y miro y sólo veo

velocidad de vicio y de locura.

todo eléctrico: todo de momento.

nada serenidad, paz recogida.

Eléctrica la luz, la voz, el viento,

y eléctrica la vida….

¡Rascacielos! ¡Qué risa! ¡Rascaleches!

¡Qué presunción los manda hasta el retiro

de Dios!...............................

Tres años después vuelve a Madrid con la ilusión de triunfar, encontrar trabajo y seguir escribiendo….Pablo Neruda se convierte en su protector y Miguel pasa muchas horas en su casa de Madrid.

Esta segunda estancia en Madrid es distinta, encuentra trabajo de secretario particular de Cossío para elaborar el último tomo de la enciclopedia Los toros, obra que dirige Ortega y Gasset. Se siente tocado por la fortuna, ya se puede mantener y se sitúa en el centro de la actividad intelectual de Madrid; se encuentra integrado plenamente en los ambientes culturales y todos le aprecian. Sigue escribiendo en su libro El silbo vulnerado.

Su amigo Sijé lo visita para ver “In situ” cuales son las nuevas relaciones de Miguel que para Sijé son demasiado liberales. Por aquel entonces Miguel ha dado sobradas muestras de anticlericalismo y ha expresado una conciencia política muy alejada de la actitud conservadora de su amigo Sijé.  Cuando vuelven a Orihuela Ramón trata de persuadir a Miguel de que las nuevas relaciones no le convienen pero Miguel ya se siente parte de esa élite de escritores que capitanean la cultura del momento: Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Cernuda, Gerardo Diego, León Felipe, García Lorca, Jorge Guillén, Pedro Salinas, Luis Rosales….. Miguel solía visitar a Aleixandre que era el poeta eternamente enfermo y que apenas salía de casa, se lo presentó Neruda y llegaron a quererse mucho. Miguel lo cuidó en más de una ocasión. La relación entre ambos poetas fue ferviente y compenetrada, con una admiración sin límites.

 

En este tiempo las cartas a Josefina eran frecuentes, le cuenta la vida cotidiana y lo mucho que la quiere pero poco a poco se va distanciando de ella, la vida en Madrid le ha cambiado y así se lo expresa en algunas cartas que le escribe: “me parece que no soy el hombre que tú necesitas…; yo tengo mi vida en Madrid, me sería imposible volver a vivir en Orihuela: tengo amistades que me comprenden perfectamente, ahí ni me comprende nadie ni a nadie le importa lo que hago….”

Miguel ataca con firmeza la falsa moral provinciana y desencantado le escribe a Josefina el 27 de julio de 1935:”Tú eres vergonzosa, no te gusta que te vean quererme y a mí se me importa un pito, por no decir otra palabra más expresiva que pito, casi igual, sólo que en vez de t lleva j. ¿Si nos han hecho para eso, por qué vamos a ocultarnos cuando nos tenemos que hacer una caricia? La gente de los pueblos es tonta perdida, Josefina mía: por eso me gustaría tenerte aquí en Madrid, porque aquí no se esconde nadie para darse un beso, ni a nadie le escandaliza cuando ve a una pareja tumbada en le campo, uno encima del otro. Odio a esa gente  idiota que se pasa todo el día hablando de si ha visto a la vecina besándose con el novio. ¿Y sabes lo que es eso? Ganas de que la besen a ella también y que se las aguanta porque no puede tener un hombre que le ofrezca sus labios. Tú fíjate en que casi todos los que hablan mal de esas cosas, tan naturales como mear, son solteronas o curas: Las dos clases de personas que menos hacen falta en el mundo porque lo envenenan…me gustaría que fueses más sincera para esas cosas, que no te calles nada de lo que sientes y piensas. ¿O es que tú cuando piensas en mí, piensas solamente en rezar? Me supongo que no; ni tú eres una santa, ni yo tampoco .Por lo tanto, es una tontería de las más grandes el pasarse la vida martirizándose de tanto desear una cosa y no satisfacer el deseo pudiendo.¿Me entiendes, queridísima Josefina? Pues no te hagas la pava y habla sinceramente de una vez.”

 

En este tiempo Miguel conoce a una pintora, Maruja Mallo mujer muy frívola, desinhibida, independiente por la que Miguel se queda deslumbrado y con la que vive un idilio que acaba cuando ella puede prescindir de sus favores una vez cumplida y agotada la conquista. Producto de esta relación tan desbocada , carnal y ciega en un principio y como final el engaño, son los versos de “El rayo que no cesa”..Imagen de tu huella.

Conoce a María Cegarra, poeta de La Unión y por la que siente algo más que admiración. Casualmente Miguel le escribe a Lorca diciéndole que se ha enterado que anda en una obra de teatro que se ocupa de la soltera eterna               (Yerma) y le dice:¡ Cuántas trato y veo aquí y qué trágicas! Quiere evitar que María sea una de ellas y le escribe desde Madrid  invitándola a que vaya a conocer a los escritores del momento. Ella le dedica un poema..

Miguel en esta época está entregado de lleno a la creación poética y al teatro aunque esté desalentado y abatido por el desprecio que le profesa Lorca (poeta muy admirado en aquel momento) y  la pintora que ya no le hace caso.Una de las noches que deambulaba por las calles de Madrid con su traje de pana y sus zapatillas de esparto y sin documentación fue apresado por la Guardia Civil y de nada sirvió que les dijera que trabajaba en Espasa-Calpe…sólo la intervención de Cossío, a la mañana siguiente lo libró de la cárcel.

Son meses  dolorosos para Miguel…….escribe a Sijé y a María pero no le contestan, pasa días tristes. Encuentra cariño y cobijo en María Zambrano, escritora y amiga de Miguel desde hacía mucho tiempo pero que en estos momentos cobra un color distinto; ambos se necesitaban en esos momentos..

El 23 de diciembre de 1935 muere Ramón Sijé, Miguel se enteró cuando ya estaba enterrado.  Sintió un profundo dolor y con la sangre alterada por su fallecimiento le erigió el monumento que habría de inmortalizar su nombre y su memoria:”Elegía” a la muerte de Ramón Sijé”.

Siente nostalgia por su tierra después de ser nuevamente detenido por la Guardia Civil que le dan una gran paliza,  escribe al padre de Josefina para intentar  volver con su hija; Surte efecto la petición y poco a poco se van carteando. Josefina conoce bien los amores de Miguel pero perdona; las cartas de arrepentimiento y súplica son muchas y Josefina se rinde ante ellas..En febrero de 1936 empieza de nuevo su relación con Josefina pero por carta.

Viaja por tierras manchegas y andaluzas trabajando para la enciclopedia y por fin después de más de un año de cartas, vuelve a Orihuela y abraza a Josefina.Tiene que ir a Madrid donde se respira ambiente de conflicto, vuelve a Orihuela para el acto en honor de su amigo Sijé, le dedican una plaza en su nombre  el 14 de Abril de 1936.

De nuevo en Madrid sigue con su trabajo, su empeño de que las obras de su amigo Sijé sean publicadas y las cartas que manda continuamente a Josefina prometiéndole que se casarán ese mismo año.  Por esos días el estado de ánimo de Miguel era desesperado y pide a su amigo Juan Guerrero que le busque trabajo en Alicante.El padre de Josefina, que era guardia civil, se traslada a Elda y los acontecimientos políticos harán que el poeta salga de su letargo. El 24 de mayo de 1936, Manuel Hazaña, presidente de la República, inaugura la Fería del Libro en Madrid donde se presenta el libro de Miguel “El rayo que no cesa”. Estaba optimista y eufórico  y en la clausura pudo recitar sus versos al pueblo de Madrid.

El 6 de junio de 1936, José Antonio Primo de Rivera, es trasladado de la cárcel de Madrid a Alicante. Miguel es consciente del grave cariz que va tomando la situación; se preocupa por Josefina y su padre que estaba en Elda donde nadie le conocía.

Ese verano Miguel empieza a tener problemas graves de salud, a pesar de su aspecto atlético y de su afición a bañarse en el río incluso en invierno, el poeta es muy vulnerable a las infecciones.

Ese verano quedó patenta la animadversión que sentía Federico García Loraca hacia Miguel. Lorca había acabado “La casa de Bernarda Alba” y la leía continuamente a sus amigos para saber qué pensaban de su obra. Escribió a Vicente Aleixandre para leerla en su casa en Madrid , pero cuando se enteró que en la casa de Aleixandre estaría Miguel le dijo que lo echara, cosa que Aleixandre no aceptó y Lorca no fue a leer su obra.

 El 12 de julio de 1936, Lorca  fue a casa del doctor Eusebio Oliver a leer su obra y allí se encontraba Miguel, que desconocía lo ocurrido en casa de Aleixandre y Lorca no tuvo más remedio que quedarse: Miguel Hernández quedó maravillado por la obra de Lorca Él intuía el despego que le profesaba Lorca pero no sabía hasta donde llegaba su desprecio hacia él.

El ambiente social y político de comienzos de julio se agrava por momentos, el 13 de julio ofrece un recital en Unión Radio y la prensa regional murciana elogia al poeta. Cuando Miguel recitaba en la radio Lorca cogía el tren para Granada a pesar de los avisos de peligro que le hacían sus amigos.

Después del golpe de Estado, 18 de julio de 1936, la vida en Madrid es peligrosa; el 29 de julio puede por fin ir a Orihuela a pasar las vacaciones pero el 13 de agosto, el padre de Josefina es asesinado por un grupo incontrolado de milicianos junto con otros cuatro guardias civiles, en las puertas del Coliseo de Elda.. Miguel tiene que hacerse cargo de la viuda y de cinco hijos; en esta ocasión su amigo Cossío le adelanta dinero para hacer frente a los gastos La famila abandona la casa cuartel de Elda y se trasladan a Cox….todavía no se han casado.

Miguel se traslada a Madrid, han pasado dos meses desde el inicio de la contienda y la situación del poeta es de incertidumbre y desconcierto…no se sabe muy bien qué le hizo alistarse en las milicias pero lo cierto es que pasaron  acontecimientos decisivos en la determinación del poeta: Asesinan a García Lorca lo que le supuso un duro golpe y se alista de la noche a la mañana al 5º Regimiento sin tan siquiera notificárselo a su jefe Cossío. Tampoco sabemos por qué no utilizó sus amistades para  tomar parte en la contienda desde una posición más ajustada a su condición de escritor pero lo cierto es que se alistó como simple zapador y miembro del Partido Comunista cosa que durante años se ha dudado pero que hoy existe documentación fidedigna. Hasta la propio Josefina, después de muerto Miguel y durante años negó este hecho. Muchos de sus grandes amigos, Neruda, Pedro Salinas, Juan Ramón Jiménez…..salieron de España..

Miguel está en el campo de batalla, haciendo trincheras; oculta su situación a sus padres y en las cartas a Josefina resta dramatismo a la situación que está viviendo. Ella no para de reprocharle su alistamiento  que provocan desavenencias pero Miguel  le escribe diciendo que hay muchas madres sin hijos ni esposos y muchas novias sin novios.

Su salud le vuelve a jugar una mala pasada y tiene que volver a Madrid, a casa de su hermana Elvira que hace tiempo vive allí con su marido que trabaja en un  Banco pero que también se ha alistado a las milicias.

En Madrid se reencuentra con su amigo Aleixandre al que han bombardeado su casa y Miguel le ayuda a hacer el traslado con los libros y los pocos enseres que le ha quedado: Miguel carretilla en mano coloca a Vicente en ella y encima de sus libros  lo traslada, sudoroso a su nueva residencia. Nunca olvidaría Aleixandre el abrazo que le dio para bajarlo de la carretilla.

Poco después es nombrado jefe del Departamento de Cultura aunque recorre de arriba abajo toda la sierra de Madrid viendo con sus propios ojos el terror de la guerra. Recibe la visita de sus amigos de Orihuela, Carlos Fenoll y Jesús Poveda que también se han alistado. Comprueban como Miguel recorre los frentes con su carpetilla  y papel de escribir y la gran labor que hizo ya que la poesía sería su arma. Él  mismo dice:”Yo seré el poeta dispuesto a empuñar el fusil y a empuñar el romance.”Otros poetas iban al frente, recitaban y animaban a la tropa pero volvían a Madrid; Miguel siempre estaba allí, pasaba el hambre y el frío que los demás compañeros; sus escritos levantaban la moral de los combatientes, tenía gran poder de captación porque daba la cara y predicaba con el ejemplo a pesar de su frágil salud.

Los que le conocieron en el frente coinciden en el profundo humanismo del poeta, del conocimiento de la situación de la gente del campo,….Buero Vallejo quien coincidió con él dice: “Era unánimamente aceptado. Al campesino analfabeto le interesaba poco los poetas del momento pero cuando Miguel les leía los poemas en las trincheras, les encantaba y les emocionaba.”.Lo que justifica la presencia de Miguel en la guerra y su militancia en el Partido Comunista es la  injusticia social y la defensa de los Derechos Humanos. Como ya hemos dicho, Josefina negó hasta su muerte que Miguel fuera del Partido Comunista, cosa comprensible dada su situación de viuda de un condenado a muerte en un régimen de dictadura..

Estaba convencido de que los sufrimientos tendrían compensación  y que las futuras generaciones no pasarían las penurias de ellos… así lo dice en sus cartas y en sus poemas.

Las cartas a Josefina son frecuentes, con riñas porque ella le recrimina su trabajo de escritor, por celos ya que ve publicados artículos dedicados a mujeres…pero Miguel siempre le contesta que se quiere casar cuanto antes. Escribe constantemente, cartas, versos, comunicados,teatro,

 prosa…….

Lo destinan a Jaén y desde allí le escribe a Josefina para que prepare el casamiento y el 9 de marzo de 1937 se casan; Miguel 26 años y Josefina 21 (menor de edad). El casamiento es civil, las iglesias de Orihuela han sido obligadas a cumplir menesteres profanos. Sus testigos, Carlos Fenoll y Jesús Poveda. La novia ataviada de negro riguroso y el novio con el uniforme militar del Quinto Regimiento. Vicente Aleixandre le regala un reloj de pulsera que posiblemente fuera el único que tuvo en su vida. Ese mismo día parten para Alicante y después a Jaén. La estancia de Josefina fue corta pues al mes su madre muere y tiene que volver a Cox. Ya nunca volvería a Jaén ni a ningún destino, sería Miguel quien siempre visitara a su esposa. Lamenta mucho su ausencia y espera impaciente ser padre, siempre ha proclamado su voluntad “de prolongar a mis padres hasta la eternidad” En esta época escribe poemas muy significativos, Aceituneros, Jornaleros, Campesino de España, El niño yuntero…Canción del esposo soldado:

 

He poblado tu vientre de amor y sementera

He prolongado el eco de sangre a que respondo

Y espero sobre el surco como el arado espera:

He llegado hasta el fondo.

 

Morena de altas torres, alta luz y ojos altos,

Esposa de mi piel, gran trago de mi vida,

Tus pechos locos crecen hacia mí dando saltos

De cierva concebida.

 

Ya me pareces que eres un cristal delicado,

Temo que te me rompas al más leve tropiezo,

Y a reforzar tus venas con mi piel de soldado

Fuera como el cerezo.

 

Para el hijo será la paz que estoy forjando.

Y al fin en un océano de irremediables huesos

Tu corazón y el mío naufragarán, quedando

Una mujer y un hombre gastados por los besos.

 

Miguel participa en Valencia en el II Congreso de Intelectuales en Defensa de la Cultura, inaugurado por Negrín, presidente del Consejo de Ministros y clausurado por Antonio Machado. Asistió lo más representativo de la intelectualidad de Europa y América Aquellos días recibió el estimulante respaldo del gran número de intelectuales extranjeros . En ese congreso fue la última vez que vio a su amigo Neruda

Son muchas las definiciones que hacen del poeta sus contemporáneos: “Mocetón valenciano, de piel tostada sepultado en unos pantalones de pana ya muy trabajada y una espardeñas de flamante soga….Cantor de trincheras, salido de la más profunda entraña popular….poeta de primerísimas cualidades ,único poeta que peleó y escribió en el campo y en la cárcel

 

Por esas fechas viaja a Madrid donde visita  a Aleixandre que está muy enfermo y él le lleva naranjas, le cuenta todas las personalidades que ha conocido en el Congreso y que incluso abrazó a Antonio Machado…Vicente se siente amparado por la presencia del joven y por sus constantes atenciones y así lo recordará años después.

Vuelve a Cox en Agosto y en el Ateneo de Alicante le rinden un homenaje al ya célebre poeta de Orihuela. Allí ofrece al público una muestra de prosa y verso de su actividad bélica..

Ese mismo Agosto es invitado por  el Ministerio de Instrucción Pública a viajar  a Moscú al V Festival de Teatro Soviético, allí visita a niños refugiados españoles; encuentra a un pueblo solidario con el español que los recibe con los brazos abiertos, pero se queja de la dura disciplina soviética y del frío aunque sea septiembre. A pesar del esfuerzo de los rusos por mostrarles una sociedad perfecta Miguel advirtió la sombra oscura de Stalin, al que en todo acto público le manifestaban un culto excesivo. A su vuelta pasó por París donde fue gratamente recibido por escritores españoles  refugiados sucede un hecho curioso; en Paris un escritor cubano, Alejo Carpentier, lo invita a su estudio pues era gran aficionado a la música, y con él graba la”Canción del esposo soldado” , único documento acústico que se conserva del poeta. Llega  a Valencia donde se encuentra con María Zambrano, su gran amiga que lo encontró muy cambiado, delicado de salud, sin ganas de compartir su experiencia en Rusia.

Llega  a Cox donde se encuentra Josefina en avanzado estado de gestación, pasa casi dos meses pero se incorpora al frente, a Teruel y estando allí nace su primer hijo el 19 de diciembre de 1937 aunque él se entera días después. Vuelve a Cox exultante y emocionado a conocer a su hijo. Desde ese momento su actividad política y de soldado no ocupa su primer lugar en la vida….le obsesiona la salud de su Manolillo pero es la salud del propio Miguel la que empieza a fallar y tiene que pasar muchos días de reposo en un hospital  en Benicasim donde conoció a Buero Vallejo. Sufre anemia cerebral con fuertes dolores de cabeza, está agotado y deprimido, sus pulmones están afectados y tiene hipertiroidismo desde su nacimiento (de ahí sus ojos saltones que muchos han descrito); todo ello junto con el deterioro de la guerra y sufrimiento desembocan en el trágico final del poeta.

Su hijo enferma de una infección intestinal, la enfermedad le consume y el sufrimiento de los padres es enorme, Miguel acude a Cox pero la suerte quiso que no lo viera ni nacer ni morir porque el 19 de octubre de 1938 tras una visita del médico, Miguel sale para Orihuela a comprar medicamentos, cuando vuelve su niño estaba amortajado. Los versos a su hijo muerto son estremecedores:

 

Te has negado a cerrar los ojos, muerto mío,

abiertos ante el cielo como dos golondrinas…

 

 

El hijo primero,

primera alegría,

primer desengaño

primera ataúd

que estrecho en mis brazos,

que deja mi casa

sangrando...

 

La guerra va llegando a su fin, Josefina espera su segundo hijo, el poeta no se separa de su esposa quiere ver nacer a su hijo y el 4 de enero de 1939 viene al mundo Manuel Miguel. El poeta vive esa alegría junto a la incertidumbre de los rumores de haber perdido la guerra y la incertidumbre que se le avecina.

Vuelve a Madrid donde se visita a Aleixandre, hablan de todo, de Machado al que habían enterrado el día anterior en Collioure (Francia) después de un largo y penoso exilio, están saliendo del país intelectuales, desbandada y mucho desconcierto. Escribe continuamente a Josefina preocupándose por su hijo. Sus amigos Cossío y Aleixandre le aconsejan que abandone el país por la destacada envergadura política que el oriolano había adquirido. Pero en ese momento amigos con los que había compartido tantos avatares no contaron con él para el exilio; unos partieron para Elda, en una finca “El Poblet” a las afueras del pueblo, donde se encontrarían con el propio Negrín, Dolores Ibárruiri (Pasionaria) y gran número de dirigentes comunistas, allí pasaron unos días hasta que con dos aviones despegaron del aeródromo militar de Monóvar camino de Orán. En esos aviones viajaron Rafael Alberti y su mujer. A Miguel no lo” invitaron”. Le ofrecen asilo en la embajada de Chile pero él lo rechaza y decide volver a Cox; después de cinco días de viaje y penuria llega  a Valencia y después a Cox y desde allí desesperadamente busca ayuda en todos los frentes para poner a salvo a su familia. Habló con Luís Almarcha su antiguo protector pero nada hizo por él. Viaja a Sevilla, Cádiz, Huelva y el 29 de abril de 1939 cruza a Portugal donde tuvo que vender el reloj que le había regalado Aleixandre para poder comer, por un capricho del destino el que le compró el reloj como Miguel presentaba tan mal aspecto y pensaba que era un ladrón, lo denunció a la policía portuguesa y ésta lo entregó a las autoridades españolas; entre los guardias hay un paisano que lo reconoce como activista rojo y peligroso. En aquel pueblo, Rosal de la Frontera permanece Miguel unos días, de nada le sirven sus argumentos, fue apaleado, golpeado hasta orinar sangre. Consigue escribir a su familia y pedir ayuda, tiene que mentir en la carta y ensalzar a Franco pues sabía que sería leída su carta. Lo llevan a la prisión de Huelva, de allí a Sevilla y de allí a Madrid, donde  concentra todos los esfuerzos en contactar con sus amigos para que intercedan por su libertad. Cossío le consigue un abogado, Diego Romero  que pronto le visita en la cárcel y empieza a preparar su defensa. Las cartas que en ese periodo le escribe a Josefina son cargadas de humor para paliar las penosas condiciones en las que se encuentra. Josefina le escribe contándole las penurias que pasaba y que sólo se alimentaba de pan y cebolla, Miguel  compone unas seguidillas que habrían de convertirse, al correr de los años, en una nana de impensable trascendencia:”La nana de la Cebolla”.

Los meses de cárcel le han servido para afirmarse en sus convicciones. El alcalde de Orihuela remite un informe desfavorable al juez. A pesar de la gravedad de la imputación sale de prisión el 15 de septiembre. Como anécdota hay un testimonio del humorista Miguel Gila, compañero de prisión del poeta que cuenta como les llegó la noticia de su libertad:”Por orden de su excelencia el Generalísimo, todos los presos que no hayan sido juzgados en el día de la fecha quedan en libertad”.. Cuando sale va a ver a su abogado que queda estupefacto pero que le advierte que su causa sigue abierta y que debe abandonar el país pero regresa a Cox a visitar a su mujer, a su hijo y a sus padres. Su madre le abraza pero su padre se muestra frío y no oculta su disgusto por esa oveja negra que acaba de salir de la cárcel.. Visita a sus amigos y confía demasiado en sus paisanos. En uno de sus paseos por el pueblo es detenido y conducido al seminario de Orihuela en cuyos sótanos se había improvisado una prisión; aquel lugar estaba abarrotado de gente ,insalubre y el trato pésimo. Él estaba seguro que sus amigos lo sacarían de allí. ¿Dónde estaba el poder de Luís Almarcha? Miguel escribe a su mujer diciéndole que estaba pasando mucha hambre, quejándose del desamparo, que nadie le visita, ni siquiera su propio padre estando en el mismo pueblo, la incomunicación a la que le tienen sometido. Es trasladado el 1 de diciembre a la prisión madrileña de Conde de Tornero, a la estación van a despedirle su hermano Vicente, su cuñada, Josefina y el niño. Quiere abrazar a su hijo y uno de los guardias civiles le quita por unos minutos las esposas. No volvería jamás a su pueblo.

En esa prisión coincide de nuevo con Buero Vallejo quien le hizo un retrato, el más famoso del poeta en la actualidad. Estaban en la galería de condenados a muerte, la vida en la cárcel es dura pero él encuentra consuelo en amigos que hace y no pierde la sonrisa..

Se forma el Consejo de Guerra y Miguel va a ser juzgado el 18 de enero de 1940  por haber sido comisario comunista, intervenir en conferencias y mítines, escribir versos injuriosos…..el abogado es de asignación y nunca ha hablado con él……..…el consejo dura 90 minutos y juzgan a veintinueve personas. A Miguel lo condenan a la pena de muerte. De nuevo Miguel escribe a todos sus amigos para que intercedan por él y será de nuevo Cossío quien se  moviliza para tratar de solucionar la grave situación de su amigo Habló con un amigo que había sido médico del general Varela a quien conmovió que el poeta estuviera casado con una hija de un guardia civil asesinado por los rojos e intercedió ante el Caudillo que debía rubricar la sentencia y como Franco había oído rumores  de que ejecutar a Miguel Hernández después de lo de Lorca, podría ser una publicidad negativa para el régimen, escuchó a Varela y después conmutó la pena del procesado por la inmediata inferior, treinta años y un día de reclusión mayor.

Miguel se enteró de la noticia el 23 de julio lo que supuso estar siete largos meses en una galería llena de presos pendientes de que cualquier noche los fusilarían.

Miguel  da pruebas de una fuerza de espíritu y un estoicismo francamente asombrosos; no se queja en ningún momento a su familia y sólo se preocupa de su mujer y de su hijo, de su educación , de su salud. A su mujer le miente diciendo que la pena es de doce años y que pronto saldrá de la cárcel.

Libre ya  de la amenaza del fusilamiento se refugia en hacer juguetes para su hijo, en escribir, en recitar a sus compañeros….Le duele que su padre no se interese por él….. Lo trasladan a la cárcel de Palencia, no se sabe si se confundieron con Valencia pero allí fue y el frío de aquella prisión van a deteriorar de un modo fulminante la salud del poeta. Quiere que su mujer y su hijo se trasladen a la ciudad castellana para poder verle pero eso no sucede. El 24 de noviembre, aquejado de neumonía es trasladado a Madrid, y después ingresa en el Reformatorio de Ocaña “Sigo haciendo turismo”, le escribe a Josefina. Allí, después del aislamiento preceptivo( veinticinco días de aislamiento  y silencio forzoso) se incorpora a la disciplina habitual; sus amigos  le habían preparado un banquete de homenaje con lo que cada uno había recibido de su paquete familiar en la fiesta, Miguel pronuncia un discurso mitad serio, mitad humorista.

Miguel le sigue insistiendo a su mujer que se traslade a Madrid para tenerla cerca y poder ver a su hijo, estaba trece meses sin verlos y el poeta se desesperaba ante el carácter agrio y la terquedad de su mujer. Escribe:”Quiero un porvenir hermoso para nuestro hijo….me paso las horas pensando en ese hijo…..cuando le oiga hablar me voy a morir de alegría…”

Pero ante la negativa de su mujer empieza a gestionar su traslado a Alicante… se desespera….empieza a fumar:”Aquí me tienes quemando días…..nunca pensé que me llegara a gustar el tabaco  y aquí no puedo pasar sin él.” Hace con ayuda de otros presos, juguetes de madera que  hace llegar a su hijo Manolillo.

Su amigo Cossío, que ya lo ha salvado dos veces, lo visita y le aconseja que muestre su arrepentimiento y voluntad de colaboración con el nuevo régimen político y eso equivaldría a un indulto inmediato. La respuesta de Miguel debió ser un NO rotundo y se enfadó mucho afirmando incluso que Cossío no lo había conocido de verdad.

Otra presión que recibió fue la de su antiguo protector don Luís Almarcha, la madre de Miguel le pidió que intercediera y seguramente la proposición de éste fuera arrancarle la adhesión al bando triunfante; Miguel respondería a su esposa que no quería aceptar nada que viniera  de tantos Almarchas como hay en el mundo. 

Miguel enferma de bronquitis, pide ayuda a sus amigos pero silencia su estado de salud a su familia. Se agilizan los trámites de su traslado a Alicante y después de muchas vicisitudes empieza su viaje. Hace escala en Alcázar de San Juan desde donde escribe a Aleixandre contándole la emoción que siente de volver a ver a su hijo, llega a la prisión de Albacete y allí permanece cuatro días  hasta que por fin el 29 de junio llega a Alicante.

Como su certificado médico decía que el preso gozaba de salud, el preso sufrió los días de aislamiento. A su salida eran muchos los presos políticos que lo esperaban, muchos paisanos y su amigo Ramón Pérez Álvarez. En las tertulias de la cárcel se hablaba del pacto germano-soviético que había llevado al fracaso de los republicanos…Miguel rechazaba admitirlo, era un hombre apasionado y vehemente. Las discusiones eran enconadas.

El 20 de julio pudo ver por primera vez a su mujer y a su hijo a través de las rejas y el 24 de septiembre, día de la Virgen de La Merced, patrona de los presos, pudo abrazar a su hijo en el patio de la cárcel.

Miguel tuvo varias visitas que intentaron “su regeneración” pero él dijo:” Tengo una vida, que puse al servicio de mi ideal, y si tuviera doscientas vidas lo mismo las hubiera dado y las volvería a dar a hora”. Josefina le reprocha la actitud, el hambre que están pasando…y todo por su terquedad. Deja de ir a verlo y Miguel le escribe:”Haces bien en dejar de venir a verme mientras no te llegue algún dinero. Me acostumbraré a no ver a Manolillo, lo mismo que me he acostumbrado a muchas cosas. Josefina, nunca me he hecho ilusiones. Siempre he sabido lo que había de ocurrirme, pero he tenido que callarme muchas cosas para tenerte tranquila. Es posible que quiera a mi hijo menos que tú; por hoy no puedo hacer lo que tú misma ves mal”.

El vicario Almarcha se marcha de la prisión sin conseguir el arrepentimiento del poeta y sólo con  éste lo sacaría de aquel infiernos finales de noviembre de1941 a Miguel se le diagnostica una simple infección intestinal, luego fiebres  tifoideas, tuberculosis..…..la fiebre se apodera de él y no puede moverse ni acudir a locutorio. Los familiares son los que tienen que llevar los medicamentos a las cárceles. El tiempo pasa lento, el poeta en la enfermería, la enfermedad avanza…escribe a su esposa pidiéndole medicación, gasas………el médico de la cárcel, ante la gravedad del preso, solicita su traslado al hospital provincial de Alicante, pero no hay una decidida voluntad de resolver con premura la sanación del poeta…la muerte en las cárceles alcanzaba número de escándalo:”En vez de fusilar resulta más práctico, económico y menos comprometido el dejarlos morir de forma natural”

Miguel empeora, Miguel Abad, pintor alcoyano que había compartido prisión, consiguió hacerse con los servicios del doctor Antonio Barbero neumólogo, que le reconoció y ante la gravedad le practica una operación para extraerle el pus del pulmón izquierdo, no quiso cobrar sus servicios. Él alberga la esperanza de que lo trasladen al Sanatorio Portacoeli en Valencia. A la vista de que los servicios médicos en la cárcel eran nulos, se plantean su traslado a Valencia pero los costes del traslado en ambulancia, los debía afrontar la familia, algo impensable, no tenían ni para comer; de lo contrario se haría en tren, esposado y a cargo de la guardia civil. Juan Guerrero le escribe una carta a Cossío el 22 de febrero  de 1942 diciéndole que  Miguel está muy enfermo y que está haciendo gestiones para lograr una libertad atenuada y su ingreso en un sanatorio. Por esas fechas se personó en la cárcel don Luís Almarcha que ante la debilidad del poeta lo que quería era el arrepentimiento, su adhesión al nuevo orden político, la firma de unos poemas religiosos y su inmediato matrimonio canónigo con Josefina. Franco había declarado nulos todos los matrimonios civiles. Ramón Pérez, hasta su muerte, afirmó que lo que debía haber hecho Almarcha era mandar a un médico y no a curas; él tenía poder suficiente para haberlo trasladado al sanatorio de Valencia. Estuvo al lado del Caudillo hasta la muerte de ambos por lo que no queda duda de la influencia con éste...Sólo cursó la orden de traslado cuando Miguel accedió a su casamiento eclesiástico en el penal y lo hizo porque ante la nulidad del Caudillo del matrimonio civil, su hijo y esposa quedaban desamparados legalmente; el 4 de marzo de 1942, en la enfermería se celebró el matrimonio en un patético ambiente y  con el consentimiento   del padre Vendrell, pura carcoma que en más de una ocasión le había dicho a Miguel: “nosotros  no vamos a conseguir de usted lo que queremos , pero tampoco usted conseguirá lo que pretende.”Sólo estaba su hermana Elvira y dos presos testigos,…..contaría Elvira que apenas se miraban, había mucha tensión, Miguel estaba muy enfermo, no se podía mover de la cama y no paraba de tirar pus por una cánula a una botella que había debajo de la cama, su respiración era entrecortada…….

Los reclusos que limpiaban la enfermería hablaban del hedor que producían las llagas de Miguel y el horroroso espectáculo del que salían horrorizados. Algunos compañeros se arriesgan a visitarlo, su amigo Joaquín  Rocamora le acompaña sin descanso….”tenía los ojos siempre abiertos..nombraba a su madre, a su mujer, a su hijo….”

Miguel agonizaba en medio de la desolación, en el aislamiento, donde apenas le era permitida la visita de Elvira y Josefina….Dice:”Quiero salir de aquí cuanto antes. Se me hace una cura a fuerza de tirones y todo es desidia, despreocupación. Si no me sacáis de aquí, me muero. El 21 de marzo de 1942 llega la autorización para su traslado a Valencia pero ya nadie asumía la responsabilidad de mover aquel cuerpo moribundo. El 27, Elvira y Josefina lo visitan por última vez..con lágrimas que le corrían por las mejillas pregunta por su hijo, que no lo han llevado…tenía la ronquera de la muerte. Su amigo Joaquín iba a ser el único testigo de aquella agonía:” Respiraba mal, no podía moverse, salía pus, mucha pus, tenía fiebre, yo le hacía aire sin parar y me miraba como si me hablara. Los ojos siempre abiertos…Poco después del amanecer de su ronca garganta susurró ¡Ay, hija,Josefina, qué desgraciada eres!

 

A las 5,30 de la mañana fallecía el poeta, era sábado, víspera de Domingo de Ramos, nadie pudo cerrar sus ojos (Hoy sabemos que era debido a su enfermedad de tiroides). Sus compañeros se afanaron a guardar todos los escritos del poeta, poemas escritos a lápiz por el poeta los meses últimos de su vida. Sus amigos le quieren hacer una mascarilla del rostro para hacer una escultura pero el director de la cárcel no lo permite y el escultor José Mª Torregrosa, burlando la vigilancia realizó dos dibujos a lápiz que se conservan del cuerpo sin vida de Miguel. Dibujos que sobrecogen.

Lo amortajaron sus amigos, y en el patio de la prisión le rindieron homenaje todos los reclusos que pasaron delante de su ataúd, la banda de música interpretó la Marcha fúnebre de Chopin. En un modesto coche de caballos  y cinco personas es conducido al cementerio de Nuestra Señora del Remedio de Alicante, donde no pudieron velarle  al ser lugar donde por la noche llevaban a fusilar a presos condenados. A la mañana siguiente se le dio sepultura en el nicho 1.009. Su padre no fue al entierro. Y cuando fueron a darle el pésame, dijo:”Él se lo ha buscado”

No hay necesidad de retóricas, el valor de su obra y de su vida es suficiente para caminar por sí solo. Vicente Aleixandre dejó claro: “Miguel era para mí un hermano; tenía un corazón enorme, ciegamente generoso, capaz de pasión, de desnudez del alma. Era un alma libre que miraba con clara que miraba con clara mirada a los hombres. Era el poeta del triste destino, que murió malogrando a un gran artista, que hubiera sido, que ya lo es, honor de nuestra lengua.”

                                                                 Elisa Beltrán Giner

                                   Directora del C.P Poeta Miguel Hernández”

                                                   Febrero de 2010

 

Bibliografía.

-Miguel Hernández. Un poeta para espíritus jóvenes.

Jesucristo Riquelme Ed. ECIR

-Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte de un poeta.

José Luís Ferris. Ed. Temas de Hoy

-Miguel Hernández. Obra completa

Ed. Espasa Calpe

-Miguel Hernández

Concha Zardoya Ed. Nortesur

-El oficio de poeta. Miguel Hernández

Eutimio Martín Ed. Aguilar.

-Recuerdos de la viuda de Miguel Hernández

Ed. De la Torre. Nuestro Mundo

-Miguel Hernández

Jacinto-Luís Guereña. Ed. Destino

 

 

 

 

 

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